sábado, 10 de febrero de 2018

Chulas gallegas (Fritos)

Para la entrada de hoy he elegido una receta  típica de los Carnavales en Galicia, son las denominadas Chulas gallegas, conocidas en otros lugares con el nombre de Fritos.
Además de por Carnaval, en la zona en la que vivo, también era típico prepararlas para la comida campestre que se celebra todos los años el 21 de septiembre, en el municipio limítrofe de Trazo (A Coruña), con motivo de la festividad de San Mateo. Aunque últimamente los puestos de venta de pulpo y churrasco han restado protagonismo a estas comidas que las familias de la zona preparaban la víspera en casa para luego degustar en el recinto de la ermita el día de la fiesta, lo cierto es que aun queda gente que las sigue preparando. Por  este motivo la receta de hoy me trae muchos recuerdos de la infancia, y como tal le tengo un cariño especial. Además por fin he podido calcular las cantidades para que la masa quede con la consistencia adecuada y las chulas resulten esponjosas y tiernas, pues como ocurre con muchas recetas que hacían nuestras abuelas, ellas las hacían a ojo, sin pesar los ingredientes.
Os dejo con la lista de los mismos y la preparación de la receta, y os animo a que las preparéis, ya veréis como os encantan y pronto repetís.
Ingredientes:
-120gr. de leche entera
-2 huevos camperos
-30gr. de azúcar
-180gr. de harina
-1 pizca de sal
-1/2 sobre de levadura royal
-aceite de oliva suave para freír
-azúcar para espolvorear por encima
Preparación:
La preparación es súper sencilla, tan solo hay que batir los huevos, añadir la leche, el azúcar y la sal, mezclar todo bien, y luego agregar la harina y la levadura, integrar todo y dejar reposar durante al menos 30 minutos.
Transcurrido el tiempo de reposo, ponemos una sartén al fuego con aceite de oliva suave, cuando esté caliente, con la ayuda de dos cucharas vamos echando en la sartén pequeños montoncitos de masa.
Cuando estén dorados por un lado le damos la vuelta para que se hagan por el otro, y luego los colocamos en una fuente sobre papel absorbente.
Cuando tengamos todas chulas hechas las espolvoreamos por encima con un poco de azúcar, y listas para tomar con un cafecito, o un chocolate con leche, por ejemplo.
En días de frío como los que  nos acompañan es cuando más apetecen estos dulces de sartén.
Y por hoy termino. Nos vemos en unos días. Mientras que seáis muy felices. 
Un beso a tod@s

miércoles, 31 de enero de 2018

Albóndigas de jabalí en salsa de trufa negra

Hoy vengo con una receta de caza, aunque en esta época del año en la zona donde vivo ya estamos en veda. La temporada aquí finalizó hace poco, en enero tan solo se llevan a cabo algunas batidas de zorro, que abunda bastante por estas tierras.
Aquí además de caza menor, también hay algo de caza mayor, principalmente  jabalí, de manera que por estas fechas en más de un arcón frigorífico habrá carne de caza, y tratándose de un animal de la envergadura del jabalí,  no poca precisamente, si bien es cierto que por lo general eso no supone un problema, porque los miembros del coto de caza organizan comidas periódicamente que le encargan a algún empresario hostelero del lugar. A esas comidas puede acudir el que quiera, previo pago lógicamente, de esa manera sufragan parte de los gastos de la temporada.
Si alguno de los que me leéis tenéis carne de jabalí en el congelador y no sabéis qué hacer con ella o siempre termináis preparando la misma receta y ya os aburre, os propongo una manera diferente de preparar el jabalí: en albóndigas.  De esta forma además podéis aprovechar las partes menos nobles del animal, que no por ello de inferior calidad.
En mi caso, ni soy aficionada a la actividad cinegética, ni nadie en mi familia la practica, al menos que yo sepa,  pero desde hace unos años nos regalan en época de caza algo de carne de jabalí y de corzo, así que había que ir dándole salida, y en esta ocasión he elegido esta receta, que tiene un 50% de aportación propia, y el restante 50% es una compilación de diferentes recetas que circulan por la red.
Respecto a la preparación de la caza, conviene saber que cualquier carne de caza mayor debe congelarse previamente antes de cocinarla, pues es una carne más prieta y más dura, de modo que al congelarse se rompen las fibras y se ablanda.
Además la caza tiene un sabor tan característico que conviene marinarla para que pierda parte de su gusto original y éste se matice con el aroma de los ingredientes usados en el marinado. En mi caso al tratarse de albóndigas no he procedido al marinado, si bien la he dejado reposar un tiempo antes de degustarla para que terminen de asentarse los sabores. Es el típico plato que está mejor de un día para otro.
Si tenéis oportunidad, y os animáis a preparar estas albóndigas de jabalí os dejo la receta.
Ingredientes:
Para las albóndigas
-2kg. de carne de jabalí
-2 cebollas
-3 dientes de ajo
-3 huevos de corral
-pimienta molida
-perejil fresco picado
-1/2 copa de vino de oporto
-sal
-harina de trigo para rebozar
-aceite de oliva virgen extra para freír
Para la salsa
-1 puerro
-1 zanahoria
-2 cebollas
-3 dientes de ajo
-2 tomates triturados
-1 ½  copas de vino tinto
-1 copa de vino de oporto
-1 trufa negra
-pimienta molida
-perejil fresco picado
-tomillo en rama
-1 hoja de laurel
-1 cucharadita de harina de trigo para espesar la salsa
-aceite de oliva virgen extra
Preparación:
En primer lugar preparamos las albóndigas, para ello cubrimos con aceite de oliva virgen extra el fondo de una sartén y la ponemos al fuego, cuando el aceite esté caliente añadimos la cebolla picada finamente y rehogamos unos minutos. Después añadimos los ajos pasados por un prensa ajos o bien picados muy finamente, mezclamos unos segundos, retiramos del fuego y reservamos.
Seguidamente echamos la carne de jabalí picada en un cuenco, la salpimentamos, le añadimos los huevos, el perejil fresco picado, el vino de oporto y finalmente el sofrito de cebolla y ajo que teníamos reservado en la sartén. Amasamos con las manos, y luego cogemos pequeñas porciones y las pasamos por harina de trigo.
A continuación ponemos una olla al fuego y cubrimos  el fondo de la misma con  aceite de oliva virgen extra, cuando el aceite esté caliente añadimos las albóndigas y les vamos dando la vuelta hasta que estén doradas por todos lados. Luego las retiramos a una fuente y reservamos.
Después en el mismo aceite en que hemos dorado las albóndigas, preparamos la salsa, para lo cual sofreímos la zanahoria, el puerro, las cebollas y los ajos todo ello picado muy finamente, y añadimos también la hoja de laurel. Cuando todas las verduras estén rehogadas incorporamos el tomate triturado, mezclamos bien y dejamos que se haga todo junto unos minutos a fuego bajo, y luego añadimos una pizca de harina de trigo (aproximadamente una cucharadita), rehogamos un par de minutos más, y a continuación incorporamos el vino tinto y el vino de oporto, la pimienta, el perejil fresco, el tomillo, y la trufa negra picada muy finamente o incluso rallada. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego al mínimo, añadimos la sal e incorporamos las albóndigas y dejamos que se terminen de hacer a fuego muy bajo durante 30 minutos aproximadamente. Por último rectificamos de sal, retiramos la hoja de laurel y la rama de tomillo, y listas para emplatar y servir.
Como veis es una receta un tanto laboriosa, pero sin apenas dificultad, y el resultado, a decir de los comensales que las probaron, estas albóndigas están exquisitas. Yo para ser sincera no puedo opinar al respecto, pues no como carne de caza, a duras penas compruebo el punto de sal, y de ahí no paso. A veces ni eso, si tengo alguien a quien encomendarle esa labor no la realizo yo, jeje...
Y por hoy nada más, en unos días nos vemos con nueva receta. Os espero a tod@s.
Un abrazo

miércoles, 17 de enero de 2018

Bizcocho de manzana y nueces


Las pasadas navidades Papá Noel me trajo un regalo que me hizo mucha ilusión, el molde Jubilee y el molde Pine Forest, ambos de Nordic Ware.
Había oído hablar maravillas de estos moldes, y lo primero que me llamó la atención cuando los tuve entre las manos fue lo pesados que eran en comparación con los convencionales.
Como tienen muchos recovecos me costaba creer que desmoldasen bien, pero doy fe de que sí, desmoldan perfectamente a la primera y sin esfuerzo alguno. Además reparten el calor uniformemente y eso se nota en el resultado final.
Como estamos en pleno invierno, el molde que elegí para el bizcocho que hoy os presento es el Pine Forest, pues después de desmoldado, si espolvoreamos la superficie del mismo con azúcar glass, semeja un bosque de abetos nevado. Queda precioso!!!
Y para un molde tan bonito he elegido uno de mis bizcochos preferidos, un bizcocho de nueces y manzanas, las cuales le aportan humedad, a pesar de lo cual resulta un  bizcocho esponjoso, nada pesado.
Os dejo la lista de ingredientes por si os animáis a prepararlo.
-4 huevos
-250gr. de azúcar
-3 manzanas
-1 puñado de nueces
-125gr. de leche entera
-125gr. de aceite de girasol
-ralladura de ½ limón
-250gr. de harina de repostería
-1 sobre de levadura química tipo Royal
-1 pizca de sal
-azúcar glass para decorar
Preparación por el método tradicional:
En primer lugar precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo, y mientras el horno se calienta vamos preparando el bizcocho, para ello batimos los huevos con el azúcar hasta que dupliquen el volumen. Seguidamente añadimos el aceite, la leche, la ralladura de limón y la sal, integrando todo con movimientos envolventes para que la mezcla no pierda aire. Por último añadimos la harina y la levadura tamizadas, mezclando de nuevo con movimientos envolventes.
A continuación pelamos y descorazonamos las manzanas, y cascamos las nueces, picando finamente estas últimas, y cortando en cubitos pequeños las manzanas. Añadimos ambos ingredientes a la mezcla anterior, removemos un poco para que se repartan homogéneamente, y por último vertemos la mezcla en el molde, previamente engrasado con mantequilla y enharinado (yo en esta ocasión he utilizado un spray desmoldante) y lo ponemos en la parte central del horno. Si a media cocción vemos que se dora demasiado por la parte de arriba cubrimos con un trozo de papel de aluminio, y transcurridos unos 40 minutos (este tiempo es orientativo, depende un poco de cada horno) comprobamos con un palillo si está hecho, de lo contrario continuamos con la cocción unos minutos más. Por último retiramos el molde del horno, esperamos unos 10 minutos y luego desmoldamos. Cuando esté frío decoramos por encima con azúcar glass
Preparación en Thermomix:
1-Ponemos en el vaso el azúcar y la piel de limón y programamos 15seg./velocidad progresiva 5 a 10
2-Agregamos al vaso los huevos y programamos 6 seg./37º/velocidad 3,5
3-Luego añadimos el aceite, la leche y la sal y programamos 15 seg./velocidad 4
4-Seguidamente añadimos la harina y la levadura y programamos 30seg./velocidad 5
5-Añadimos las manzanas y las nueces y con la espátula las mezclamos ligeramente y aprovechamos para bajar los restos que hayan quedado en las paredes del vaso.
6-Finalmente vertemos la mezcla en el molde y horneamos de la misma manera que por el método tradicional.
Pues espero que os haya gustado mi propuesta de hoy, un día por otra parte muy especial, pues hoy se celebra la festividad de San Antón, el patrón de los animales, y desde esta página quisiera hacer un llamamiento a los que me estáis leyendo y tenéis en mente adquirir una mascota, para que acudáis a la adopción, de esta manera no solo le estaréis brindando una segunda oportunidad a un pobre animal que ha sufrido las tristes consecuencias del abandono, sino que os estaréis dando la oportunidad a vosotros mismos de tener a vuestro lado a un ser absolutamente fiel, leal y sobre todo agradecido, pues la gratitud de estos animales, que han sufrido las secuelas del abandono, para con sus dueños, es infinita... tristemente lo sé por experiencia.
Y nada más por hoy. Nos vemos en unos días. 
Mientras que seáis muy felices. Un abrazo

martes, 9 de enero de 2018

Flan de castañas

Pasadas las fiestas navideñas, ahora lo que toca es hacer dieta sana  para compensar los excesos cometidos, sin embargo la receta que os propongo hoy es un flan de castañas, que si bien nos es muy compatible con una dieta hipocalórica,  resulta ideal para la sobremesa de un domingo o para una día que vengan invitados en casa, porque como todos los flanes es sencillísimo de preparar, y emplea como ingrediente principal las castañas que le confieren un sabor verdaderamente delicioso, y dado que a estas alturas pronto desaparecerán del mercado hasta el próximo otoño, he decidido publicar ahora la receta.
La última vez que preparé este flan fue hace tan solo unos días, en las pasadas navidades. Lo hice además de por lo sencillo que es y lo rico que está, porque en nuestra casa es habitual comer castañas en Navidad. Mi padre mientras vivió  siempre las pedía, así que esta receta se la dedico a él, cuya ausencia siempre duele y más en esas fechas.
Para preparar este flan necesitaréis los siguientes
Ingredientes:
-1 litro de leche entera
-6 huevos de corral
-180gr. de azúcar
-250gr. de castañas cocidas.
-una pizca de sal
-1 chupito de licor de anís (opcional)
Para el caramelo
-4 cucharadas de azúcar
-1 cucharada de agua
-unas gotas de zumo de limón exprimido
Preparación:
Lo primero que debemos hacer es cocer las castañas, para ello les retiramos la cáscara externa, y las echamos en una olla cubiertas con agua fría del grifo, añadimos un poco de sal, ponemos la olla al fuego, y las dejamos hervir hasta que veamos que están cocidas, en ese momento las escurrimos bien y seguidamente les echamos por encima un chupito de licor de anís mientras están calientes para aromatizarlas.                                                                                                 
Después dejamos enfriar, les retiramos la piel interior y reservamos.
El siguiente paso consiste en preparar el caramelo, para ello ponemos al fuego el azúcar y el agua en una sartén antiadherente, dejamos que el azúcar se vaya derritiendo y formando el caramelo a fuego medio-bajo para que no se nos queme,  removiendo de vez en cuando con un utensilio de madera. Cuando veamos que el azúcar se ha caramelizado, cubrimos con él la base y los laterales de la flanera y reservamos.
A continuación echamos los huevos, las castañas cocidas, la leche y el azúcar en un recipiente hondo y con la batidora trituramos todo, después esta mezcla le echamos en la flanera y la llevamos al horno previamente calentado a 180º hasta que esté cuajado. En ese momento retiramos del horno, lo dejamos enfriar y luego lo llevamos al frigorífico durante al menos cuatro horas, o mejor aun de un día para otro que está incluso más rico.
Como veis más fácil imposible, y más rico también, sino probad y me decís.
Bueno, pues con las fiestas navideñas ya pasadas, y todo el ajetreo propio de esas fechas, retomo plenamente la actividad en el blog, así que dentro de unos días volveré con una nueva receta.
Gracias a todos los que me seguís, y de un modo muy especial a mis compañeros que últimamente os tengo un poco abandonados. En los próximos días os devolveré la visita para ver todas las cosas ricas que habéis preparado en este tiempo. 
Un beso muy grande para tod@s.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Cochinillo al horno de leña

Al fin he sacado un hueco para subir una nueva receta al blog, en este caso un rico asado como ya os adelantaba en el último post. Se trata del cochinillo al horno, un asado muy típico de la provincia de Segovia, una tierra que me encanta, y en la que he estado a mediados de este mes. Cada vez descubro en ella lugares nuevos y todos llenos de magia y encanto. En esta ocasión pese al poco tiempo del que disponíamos hemos podido visitar la Hoces del río Duratón, Sepúlveda y Cuéllar entre otros. Precisamente Sepúlveda es la cuna de los asados tan típicos de estas tierras.
En el cochinillo al horno, conocido también como tostón o lechón (no confundir con lechazo, el otro asado típico de Segovia y de la castilla del norte, que es un cordero lechal, es decir, que ha sido alimentado únicamente con leche materna) se mezcla la textura tostada y crujiente de la piel con la jugosidad de la carne del interior, lo cual lo convierte en un bocado exquisito, muy indicado para estas fechas festivas en las que estamos inmersos, de manera que si no tenéis aun nada pensado para la comida de Año Nuevo, o para mañana mismo si celebráis la cena del último día del año en casa con la familia, esta receta es una propuesta fantástica.
En mi caso lo he preparado en el horno de leña, pero se puede hacer también en horno convencional sin ningún problema.
Os detallo ya los ingredientes para preparar este rico cochinillo asado, que como suele ocurrir, cuando la materia prima es de calidad, son pocos.
Ingredientes (para 4 personas):
-1/2 cochinillo
-1 vaso de agua
-sal gruesa
-ensalada básica de tomate y lechuga para acompañar
Preparación.
Cómo lo he preparado en horno de leña, lo primero es calentarlo, y para ello abrimos el tiro y la apertura de la puerta, e introducimos la leña en el interior del horno, formando una especie de pirámide. Cualquier leña sirve, aunque la más valorada es la de encina. En la base ponemos unos trozos de papel, y con una cerilla encendemos el fuego. Cuando la leña se vaya consumiendo vamos añadiendo más hasta que la cúpula del horno, que en un principio estaba negra, se torne blanca, y el termómetro marque una temperatura superior a 200º.
Llegado ese momento, esperamos a que se consuma la leña que esté aun por arder, y luego esparcimos las brasas por toda la base del horno, cerramos el tiro y el apertura de la puerta, y esperamos unos minutos, que aprovechamos para preparar la carne, tarea de lo más sencilla pues sólo hay que salar el cochinillo, introducirlo en una fuente (mejor de barro) con la piel hacia abajo y cubriendo con papel de aluminio las orejas, el rabo y la pezuñas para que luego no se quemen, y luego  añadimos un vaso de agua en el fondo de la fuente, para que durante el horneado haya humedad dentro del horno y la carne no quede seca, y porque además la grasa que suelta luego la carne en el horno se mezcla con ese agua y queda una salsa exquisita para regar la carne por encima.
Seguidamente apartamos las brasas a un lado e introducimos la fuente dentro, vigilando cada veinte minutos aproximadamente.
Cuando al pinchar con un tenedor veamos que está hecho, le damos la vuelta dejando la piel por la parte de arriba, pinchamos la misma con un cuchillo por varios puntos para que luego no reviente ni le salgan burbujas, y  volvemos a cerrar el horno, y continuamos con el horneado vigilando cada cierto tiempo hasta que notemos que la piel está dorada y crujiente.
Unos 30 minutos antes de finalizar la cocción retiramos el papel de aluminio para que se dore uniformemente por todos los lados.
Si  lo preparáis en horno convencional, se procede de la misma manera con la preparación de la carne, luego se mete la bandeja en el horno a 150º en la parte central con calor arriba y abajo durante 90 minutos aproximadamente regando con el jugo que vaya soltando, y dándole la vuelta cuando la parte de arriba esté hecha, de manera que luego sea la piel la que quede por arriba. Además si queda sin líquido durante la cocción añadimos un poco de agua.
Seguidamente subimos la temperatura del horno a 200º durante 20 minutos aproximadamente. En total necesitará en torno a 2 horas de horneado, y ya solo queda llevarlo a la mesa acompañado de una ensalada básica de tomates y lechuga, y a disfrutar!!!
Por último permitidme que esta rica receta se la dedique a mi madre, que hoy 30 de diciembre está de cumpleaños. Te quiero muchísimo mamá!!!

Foto que le hice a mi madre y a una de nuestras gatas la semana pasada
Y ya para finalizar, dado que la de hoy es la última entrada del año, me despido de todos vosotros enviándoos mis mejores deseos para el 2018. Gracias por estar ahí. Nos vemos dentro de unos días con una nueva receta.
Feliz 2018 a tod@s!!!

jueves, 14 de diciembre de 2017

Vieras a la gallega

Han pasado tan solo unos días desde la anterior entrada, pero muchas cosas han cambiado en este tiempo, pues ahora estamos con la Navidad en modo on, y por lo tanto con la casa decorada, es decir, el Árbol y el Nacimiento puestos,  y dado que las fiestas ya están ahí, el siguiente paso es  ir ultimando detalles relacionados con en el menú.
La receta que os traigo hoy, vieiras a la gallega, es un plato típico de mi tierra, y constituye sin duda alguna una buena opción para fechas especiales como las que se avecinan.
Su elaboración es muy sencilla, eso sí, como suele ocurrir en estos casos, la diferencia en el resultado final vendrá dada por la calidad de la materia prima empleada, y en esta receta me refiero en concreto al vino. Utilizad un vino blanco de calidad, mejor un Ribeiro, un Albariño o un Godello.
En cuanto a las vieiras, a pesar de que no es del marisco más caro del mercado, lo cierto es que por estas fechas los precios se disparan, pero podéis optar por vieiras congeladas, el resultado será igualmente bueno y os ahorráis un dinerillo. De hecho hay muchos establecimientos que tienen a la venta bolsas con carne de vieiras, traen varias unidades, y a un precio bastante económico. El resultado es muy bueno, lo único que suelen traer ejemplares pequeños, lo cual debéis tener en cuenta e incluir dos unidades en cada concha. 
Respecto a las conchas, no las tiréis, las laváis y las guardáis para si algún día optáis por comprar estas bolsas congeladas con carne de vieras.
Os dejo ya con la receta. Para prepararla vais a necesitar los siguientes
Ingredientes (para 6 personas):
-12 vieiras
-4 cebollas grandes
-6 dientes de ajo
-2 lonchas gruesas de jamón serrano cortadas en taquitos
- 300ml. de vino blanco gallego de calidad
-3 cucharadas de tomate triturado o bien 1 cucharadita de pimentón dulce
-1 cucharada de perejil picado
-2 cucharadas de pan rallado
-Aceite de oliva virgen extra
-Harina de trigo
-Sal
-Pimienta
Preparación:
Lo primero que haremos si empleamos vieiras frescas es echarlas en un recipiente hondo lleno de agua, le añadimos un puñado de sal gruesa y dejamos reposar como mínimo dos horas.
Transcurrido ese tiempo las limpiamos bajo el grifo, para ello abrimos la concha y la vaciamos. La parte plana de  la misma la desechamos y la parte cóncava la lavamos bien y la reservamos porque vamos a servir el plato en ella.
Después lavamos bien las vieiras bajo el grifo, retirando las vísceras y las pieles externas, y nos quedamos solo con la carne de vieira y el coral, los cuales salpimentamos como podéis ver en la siguiente imagen.

A continuación ponemos una sartén al fuego y cubrimos la base con aceite de oliva virgen extra. Mientras se calienta el aceite, rebozamos las vieiras en harina, escurrimos la sobrante y las sellamos en la sartén un par de minutos por cada lado a fuego medio. Después las retiramos y las colocamos en las conchas que habíamos reservado.
En la misma sartén echamos los taquitos de jamón, removemos y los dejamos la fuego un par de minutos. Seguidamente añadimos las cebollas picadas finamente, rehogamos a fuego suave durante aproximadamente 10 minutos removiendo de ven en cuando. Cuando la cebolla coja un color transparente añadimos el ajo y el perejil ambos bien picados. Removemos el conjunto unos segundos y luego añadimos el tomate triturado, mezclamos bien, subimos el fuego al máximo y  acto seguido echamos el vino. Dejamos que hierva unos minutos para que se evapore el alcohol, probamos de sal y rectificamos si es necesario. Finalmente añadimos el pan rallado poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una mezcla semicremosa con la que cubrimos las vieiras.
Por último las llevamos al horno, con calor solo arriba (gratinador) y dejamos que se terminen de hacer durante unos cinco minutos aproximadamente.
Observaciones:
Es frecuente que para preparar este plato en lugar de utilizar tomate se emplee pimentón dulce, si optáis por esa opción  cuando se lo añadáis a la sartén procurad que el aceite no esté demasiado caliente pues sino se quema y arruinaría el plato.
Lo habitual también es emplear las vieiras sin enharinarlas ni pasarlas por la sartén, pero a mí me gustan más así, quedan más jugosas por dentro, y le dan sustancia al sofrito.
Tampoco es habitual añadir el pan rallado en la sartén, sino que se prepara el sofrito, luego se cubre con él las vieiras, y finalmente se espolvorea el pan rallado por encima y luego se gratinan en el horno, pero para mí gusto quedan mejor de la otra forma, yo llevo años preparándolas así y me encanta el resultado.
Bueno, pues después del entrante de cecina con foie de pato y membrillo, y estas vieiras a la gallega de primero, ¿qué os parece de segundo un rico asado? Si os gusta la propuesta estad atentos en los próximos días.
Un beso a tod@s

martes, 5 de diciembre de 2017

Rollo de cecina de Astorga con foie de pato y membrillo artesano

Lo prometido es deuda, y como os comenté en el anterior post hoy os propongo un aperitivo para estas fiestas que seguro que os va a encantar: rollo de cecina de Astorga con foie de pato y membrillo artesano.
Más fácil imposible, y más rico también, y  os lo dice una servidora que detestaba la cecina, pero eso ha sido así hasta el pasado 28 de octubre. Ese día en la VII Xuntanza de Bloggers Gastronómicos de Galicia que tuvo lugar en O Barco de Valedoras, nos sirvieron este entrante en el Pazo do Castro donde se celebró el banquete. Todo el menú estaba exquisito, pero este rollo de cecina combinado con el membrillo y el foie fue sin duda lo que más me gustó.
Me encanta la combinación de sabores dulce-salado, y ésta que hoy os presento para mi gusto no puede ser más afortunada. Probad y me decís
Para preparar este entrante necesitáis los siguientes
Ingredientes
-2 lonchas de cecina por persona
-1 trozo de foie de pato
-1 trozo de membrillo casero
Preparación:
En primer lugar preparamos el membrillo, para ello o bien lo cortamos lonchas finitias o bien lo ponemos a calentar en un cuenco con un poquito de agua para lograr una textura cremosa que sea fácil de extender.
A continuación sobre cada loncha de cecina extendemos una fina capa de foie y sobre ésta otra capa también finita de membrillo casero o bien una loncha lo más delgada posible si optamos por utilizarlo en lonchas.
Por último enrollamos la cecina y rociamos con un poco de aceite de oliva. Así hasta terminar con todas las lonchas de cecina, y listo para servir a la mesa  y disfrutar de lo que para mí ha resultado un auténtico manjar.
Si no queréis complicaros mucho en la cocina sin renunciar por ello a preparar algo rico, ésta es una opción estupenda para ir abriendo el paladar.
En la próxima entrada os presentaré un plato de marisco,  de precio bastante asequible, muy rico y típico de aquí de Galicia, que me parece también una opción ideal para las fiestas navideñas que están a  la vuelta de la esquina. Estad atentos!!!
Hasta entonces, que seáis muy felices.