miércoles, 24 de mayo de 2017

Pimientos rellenos de tortilla de patatas

Hoy por fin me he sentado a redactar una nueva entrada. Digo por fin, porque  he estado ausente debido a que mi madre y yo acompañamos a mi pareja a un viaje a Madrid por motivos laborales, y una vez terminados sus quehaceres, aprovechando además que el 17 de mayo era festivo en Galicia, bajamos los tres a la Mancha, una tierra que cada vez me gusta más. Era la segunda ocasión que visitaba esta región y espero que haya más porque aun nos quedan muchos sitios por ver, y eso que visitamos un montón de pueblos, algunos tan pintorescos como Tembleque,  el Romeral, Consuegra, El Toboso, Almagro, Campo de Criptana,  el Alcázar de San Juan, y Mota del Cuervo. Fueron pocos días, pero como en esta época del año hay muchas horas de luz  un día da para mucho.
Fue un viaje maravilloso, porque mi madre estuvo perfectamente, lo único malo es que hacía bastante calor, para los lugareños nada fuera de lo normal, pero para nosotros que estamos acostumbrados a temperaturas más suaves era un poco excesivo. Probamos algunos platos típicos de esta tierra, que no por humildes y sencillos dejan de estar exquisitos. Por lo demás todo normal, lo pasamos muy bien, pese a que ir acompañados de una persona dependiente limita mucho nuestros movimientos, pero es algo a lo que estamos acostumbrados y nos encanta que nos acompañe, lo triste vino luego a la vuelta del viaje, porque entre otras mascotas tenemos cuatro canarios, los cuales cuidaron mis primos Vanesa y Toni en nuestra ausencia, y ya de vuelta a casa, como estos días hace muy buen tiempo también aquí en Galicia, ayer al caer la tarde decidí colgar la jaula fuera en la pared de casa para que les diera el aire, y no sé qué ha fallado porque la jaula se cayó al suelo y de los pajaritos ni rastro, algo normal teniendo en cuenta que tenemos varios gatos, y aunque éstos son absolutamente adorables, se trata de felinos y tienen sus instintos. Lo único que me consuela un poco es saber que los pajaritos han tenido un final rápido..., muy triste pero rápido.
En fin, la vida sigue, así que hoy acudo de nuevo a mi cita con vosotros, en esta ocasión con un entrante que seguro que os va a encantar: los pimientos rellenos de tortilla. Son muy fáciles de preparar aunque un poco laboriosos, pero el resultado merece la pena. Os dejo la receta por si os animáis a prepararla.
Ingredientes (para 4 personas):
-2 pimientos rojos italianos
-2 pimientos verdes italianos
- 8 huevos
- 6 patatas
-1 cebolla grande
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
Antes de nada deciros que en mi caso cuando hago esta receta  procuro comprar los dos tipos de pimientos, verdes y rojos, por motivos puramente cromáticos, pero podéis optar solo por uno de ellos como es lógico, el que más os guste o el que os resulte más fácil de encontrar en el mercado.
Para comenzar con la preparación primero retiramos el rabito y vaciamos las semillas del interior de los pimientos, luego los lavamos bien bajo el grifo del agua fría para evitar posibles restos de pesticidas y los reservamos en un recipiente alto y estrecho, como por ejemplo un vaso de tubo, para que cuando los rellenemos no se caiga el relleno.
Aparte pelamos las patatas y las cortamos en cubitos pequeños, y picamos la cebolla, después cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen extra, y  freímos en  él las patatas y la cebolla.
Mientras batimos en un cuenco los huevos, y cuando las patatas y la cebolla estén hechas las retiramos de la sartén con la ayuda de una espumadera para retirar el exceso de aceite, las añadimos al cuenco de los huevos, salamos y mezclamos todo bien.
A continuación  rellenamos cada pimiento con esta mezcla, y cuando estén todos, ponemos de nuevo al fuego la sartén que utilizamos para freír las patatas y la cebolla, echamos más  aceite si hiciera falta, y luego con una espátula se cubre la base de los pimientos por donde hemos introducido el relleno, le damos la vuelta en la sartén sobre el aceite caliente con cuidado de que no se desparrame el interior, y dejamos que se cuaje el huevo por esa zona durante unos minutos manteniendo el pimiento en vertical, y luego los doramos bien por todos lados, sin que no se nos quemen, para que se hagan los pimientos por toda la superficie, y cuaje la tortilla en su interior. Cuando vayan estando los retiramos a una fuente sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite, y después los cortamos en rodajas y los colocamos en la fuente de servir. Nada más por hoy, nos vemos en unos días, espero que en unas circunstancias más alegres.
Un beso a tod@s!!!

lunes, 15 de mayo de 2017

Costilla fresca de cerdo con patatas

A pesar de estar ya a mediados de mayo, estos días de atrás hizo un tiempo bastante desapacible con temperaturas más bajas de lo que sería de esperar para esta época del año, así que cuando en el supermercado he visto que tenían la costilla fresca de cerdo de oferta, no dudé en comprarla para preparar este rico plato que hoy os presento, el guiso de costillas con patatas, el cual llevaba mucho tiempo sin hacer y ya me apetecía.
Tengo que reconocer que soy un poco especial con las comidas, a veces me paso largas temporadas sin cocinar un plato en concreto, y luego de repente un buen día lo hago, y después durante un tiempo lo repito con frecuencia, hasta que me “harto” de nuevo por otra larga temporada. ¿os pasa lo mismo a vosotros...? En fin, el caso es que lo hice la semana pasada, y ya estoy deseando repetirlo ;-)
El guiso de costilla fresca con patatas es un plato tradicional que se elabora en la mayoría de hogares, y aunque en cada uno le aportan su toque personal, siempre sale rico a pesar de utilizar ingredientes muy humildes que están al alcance de cualquiera.
Aparte de rico,  es muy completo y nutritivo porque aporta proteínas, carbohidratos y un bajo contenido en grasas, aunque para eso debemos procurar escoger costilla magra y luego en casa  le eliminamos  bien el exceso de la misma.
Os dejo ya la receta
Ingredientes (para 3 personas):
-500gr de costilla fresca de cerdo
-6 patatas medianas
-3 dientes de ajo
-1 cebolla
-1/2 pimiento rojo
-1/2 pimiento verde
-3 zanahorias
-1 tomate maduro
-1 puñado de guisantes
-1 vaso de vino blanco
- 1 cucharada de pulpa de pimiento choricero
-aceite de oliva virgen extra
-sal
-pimienta
-1 hoja de laurel seco
-agua
Preparación:
Cuando compréis la costilla pedidle al carnicero que os la corte en trozos no muy grandes. Luego en casa la salpimentáis. Yo utilizo un bote que contiene 5 tipos de pimientas y lleva molinillo incorporado, de ese modo se mantiene mejor el aroma.
Después se dora en una olla en la que habremos puesto aceite de oliva virgen extra hasta cubrir la base. Cuando la costilla esté dorada añadimos la hoja de laurel, los pimientos cortados en trozos pequeños y las zanahorias cortadas en rodajas. Rehogamos todo junto durante unos minutos y luego añadimos la cebolla y los ajos ambos bien picados, mezclamos todo y dejamos que se hagan unos minutos más, a continuación echamos el tomate picado (si no tenéis podéis usar 2 cucharadas soperas de tomate triturado). Dejamos que se haga todo junto hasta que el líquido que suelta el tomate se haya consumido y en ese momento echamos el vaso de vino blanco, continuamos cocinando el conjunto hasta que reduzca el líquido del vino y se evapore el alcohol. En ese momento echamos la pulpa del pimiento choricero (si no tenéis utilizad una cucharada rasa de  pimentón de la Vera), rehogamos todo unos minutos más y por último añadimos las patatas cortadas en trozos pequeños. Para cortarlas utilizad un cuchillo y procurad  no llegar al final con el corte, sino que a mitad, hacéis palanca con el cuchillo y  las cascáis para que de ese modo suelten más almidón al cocerse, y la salsa del guiso quede más espesa. 
Junto con las patatas añadid los guisantes, cubrid con agua del grifo,  y cuando el conjunto final esté bien cocido, rectificáis de sal y retiráis del fuego. Lo dejáis reposar unos diez minutos con la olla cerrada para que se asienten los sabores, y después ya podéis servirlo y degustar este delicioso plato. 
Pues ésta ha sido la propuesta de hoy. Espero que fuera de vuestro agrado. Nos vemos dentro de unos días con una nueva receta. Os espero!!!
Mientras os deseo a todos una feliz semana

lunes, 8 de mayo de 2017

Rosquillas de San Isidro (tontas y listas)

Como lo prometido es deuda, aquí me tenéis con la receta de las rosquillas de San Isidro. Estas rosquillas las hay de cuatro tipos: las listas, las tontas, las de Santa Clara y las francesas. En esta ocasión os traigo las dos primeras, las listas y las tontas, que son quizás las más populares. Las otras dos quedan para una futura entrada.
Todas ellas parten de la misma base, solo se diferencian en la cobertura. Las tontas no llevan ninguna, simplemente se pincelan con una yema de huevo antes de ir al horno y nada más. Las listas llevan una cobertura a base de clara de huevo, azúcar glass y zumo de limón. Las de Santa Clara van cubiertas de un merengue seco, y las francesas se cubren con un rebozado de granillo de almendra.
La festividad de San Isidro Labrador, se celebra dentro de unos días, concretamente el 15 de mayo de cada año. Cuenta la leyenda que el Santo hizo brotar un manantial de agua golpeando una roca con su vara, y en ese lugar, en el barrio de Carabanchel, se levantó una ermita, a la que todos los años se acercan muchos madrileños a cumplir con la tradición de beber el agua de la fuente a la que atribuyen efectos curativos, y a merendar en la pradera degustando entre otros productos típicos las famosas rosquillas del Santo. Francisco de Goya, en el año 1788, inmortalizó esta tradición, en el cuadro “La pradera de San Isidro” (Museo del Prado. Madrid)
El origen de estas ricas rosquillas con aroma de anís, se atribuye a una famosa rosquillera llamada Tía Javiera, al parecer sus rosquillas tenían mucho éxito, lo cual propició que otros vendedores las pusiesen a la venta en sus tenderetes, utilizando como reclamo un falso parentesco con la Tía Javiera.
Al margen de leyendas y anécdotas, lo que es un hecho es que en el mes de mayo en Madrid estas rosquillas adornan los escaparates de todas las pastelerías. Pero no hace falta ir a Madrid para degustarlas, son muy fáciles de hacer, y las podéis preparar en casa sin ningún problema. Si os animáis os dejo la receta a continuación.
Ingredientes:
Para la masa de las rosquillas
-100gr de aceite de oliva suave
-180gr de azúcar
-3 huevos
-400gr de harina de repostería
-1 sobre de levadura Royal
-1 pizca de sal
-la piel de un limón (solo la parte amarilla, sin nada de pieles blancas)
-50gr de licor de anís
-2 cucharaditas de anís en grano
Para pintar las tontas
-1 yema de huevo
Para el glaseado de las listas
-1 clara de huevo
-1 cucharadita de licor de anís
-1 pizca de sal
-6 gotas de zumo de limón
-250gr de azúcar glass
Preparación:
En primer lugar ponemos una sartén al fuego y echamos el aceite de oliva y la piel de limón bien lavada bajo el grifo para eliminar posibles restos de pesticidas. Cuando la piel del limón empiece a dorarse retiramos del fuego, colamos el aceite y lo reservamos.
Aparte en otra sartén echamos los granos de anís y los tostamos moviéndolos constantemente para que no se quemen. Cuando estén, los echamos en un mortero, los trituramos lo más fino posible, y reservamos también.
Por otro lado empezamos a preparar la masa de las rosquillas, para ello batimos en un cuenco los huevos. Cuando estén espumosos añadimos la mitad del aceite frito (utilizamos para la masa 50 gr., los otros 50gr. los reservamos), el anís en grano triturado, el licor de anís, el azúcar y la sal. Mezclamos bien y luego vamos añadiendo la harina poco a poco. Cuando hayamos añadido un poco de harina, echamos el sobre de levadura, y continuamos añadiendo la harina restante sin dejar de remover. Primero nos podemos ayudar de un batidor de varillas, y ya al final utilizaremos las manos hasta obtener una masa homogénea y manejable. Ya os advierto que queda una masa suave que tiende a pegarse a las manos, y para evitarlo os aconsejo mojarlas en el aceite restante.
Cuando la masa esté preparada, la pasamos a otro cuenco untado con parte del aceite reservado y tapada con papel film y la dejamos reposar en el frigorífico durante una hora aproximadamente.
Finalmente se precalienta el horno a 200º y mientras hacemos las rosquillas tomando pequeñas porciones de masa con las manos untadas en el aceite reservado, formamos una bola con cada una de ellas, las aplastamos un poco, y con los dedos índice y pulgar hacemos un hueco en el centro para darle forma de rosquilla.
A medida que vamos haciendo las rosquillas, las vamos colocando en una bandeja de horno, sobre papel sulfurizado, y cuando estén todas hechas, la mitad de ellas (las tontas) las pincelamos con la yema de huevo. Dejamos reposar unos diez minutos más, y volvemos a pincelarlas de nuevo, luego las horneamos (yo en mi horno en la tercera ranura empezando por abajo) hasta que estén doradas por arriba. En ese momento las retiramos del horno y las dejamos sobre una rejilla para que enfríen. Cuando estén frías las tontas ya estarán listas para guardarlas en una lata donde se guardan en perfecto estado durante días. En cuanto a las listas tenemos que preparar un glaseado para bañarlas en él, pare ello batimos la clara de huevo ligeramente, añadimos la cucharadita de licor de anís, las 6 gotas de zumo de limón y la sal. Mezclamos bien y luego vamos añadiendo el azúcar glas poco a poco sin dejar de remover. Finalmente bañamos la otra mitad de las rosquillas por la parte de arriba en esta glasa, las volvemos a colocar en la rejilla hasta que la glasa esté seca, y ya tenemos las rosquillas listas finalizadas para guardarlas en la lata junto a las tontas.
Estas rosquillas también las podéis preparar en la thermomix, de esta manera os ahorráis bastante trabajo, pare ello los pasos a seguir son los siguientes.
1-El primer paso de calentar el aceite y aromatizarlo con la cáscara de limón, así como tostar los anises os aconsejo hacerlo de la forma tradicional, para ello seguís las instrucciones de los dos primeros párrafos de esta receta.
2-Echamos en el vaso de la thermomix 50 gr de aceite aromatizado, los anises triturados, el licor de anís, el azúcar y los huevos y programamos 15 segundos /velocidad 4
3-Agregamos la sal, la harina y la levadura y programamos 3 minutos /velocidad espiga
4-Retiramos la masa del vaso y la colocamos en un bol engrasado con parte del aceite restante. Tapamos con papel film, y dejamos reposar en el frigorífico durante una hora aproximadamente.
5-A partir de aquí se sigue con el proceso igual que por el método tradicional.
Espero que la receta de hoy os haya gustado, y si os animáis a ponerla en práctica mejor, porque estas tradiciones gastronómicas nunca se deberían perder. Yo pese a no vivir en Madrid hace ya unos años que en el mes de mayo preparo estas rosquillas, y espero seguir haciéndolo muchos años más, porque en el desayuno, con un descafeinado con leche están deliciosas ;)
Como ayer fue el día de la madre, con vuestro permiso, esta receta se la dedico a la mía. Espero poder celebrar muchos días más esta festividad con ella a mi lado y en un estado de salud aceptable. Te quiero mucho mamá!!!