miércoles, 24 de mayo de 2017

Pimientos rellenos de tortilla de patatas

Hoy por fin me he sentado a redactar una nueva entrada. Digo por fin, porque  he estado ausente debido a que mi madre y yo acompañamos a mi pareja a un viaje a Madrid por motivos laborales, y una vez terminados sus quehaceres, aprovechando además que el 17 de mayo era festivo en Galicia, bajamos los tres a la Mancha, una tierra que cada vez me gusta más. Era la segunda ocasión que visitaba esta región y espero que haya más porque aun nos quedan muchos sitios por ver, y eso que visitamos un montón de pueblos, algunos tan pintorescos como Tembleque,  el Romeral, Consuegra, El Toboso, Almagro, Campo de Criptana,  el Alcázar de San Juan, y Mota del Cuervo. Fueron pocos días, pero como en esta época del año hay muchas horas de luz  un día da para mucho.
Fue un viaje maravilloso, porque mi madre estuvo perfectamente, lo único malo es que hacía bastante calor, para los lugareños nada fuera de lo normal, pero para nosotros que estamos acostumbrados a temperaturas más suaves era un poco excesivo. Probamos algunos platos típicos de esta tierra, que no por humildes y sencillos dejan de estar exquisitos. Por lo demás todo normal, lo pasamos muy bien, pese a que ir acompañados de una persona dependiente limita mucho nuestros movimientos, pero es algo a lo que estamos acostumbrados y nos encanta que nos acompañe, lo triste vino luego a la vuelta del viaje, porque entre otras mascotas tenemos cuatro canarios, los cuales cuidaron mis primos Vanesa y Toni en nuestra ausencia, y ya de vuelta a casa, como estos días hace muy buen tiempo también aquí en Galicia, ayer al caer la tarde decidí colgar la jaula fuera en la pared de casa para que les diera el aire, y no sé qué ha fallado porque la jaula se cayó al suelo y de los pajaritos ni rastro, algo normal teniendo en cuenta que tenemos varios gatos, y aunque éstos son absolutamente adorables, se trata de felinos y tienen sus instintos. Lo único que me consuela un poco es saber que los pajaritos han tenido un final rápido..., muy triste pero rápido.
En fin, la vida sigue, así que hoy acudo de nuevo a mi cita con vosotros, en esta ocasión con un entrante que seguro que os va a encantar: los pimientos rellenos de tortilla. Son muy fáciles de preparar aunque un poco laboriosos, pero el resultado merece la pena. Os dejo la receta por si os animáis a prepararla.
Ingredientes (para 4 personas):
-2 pimientos rojos italianos
-2 pimientos verdes italianos
- 8 huevos
- 6 patatas
-1 cebolla grande
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
Antes de nada deciros que en mi caso cuando hago esta receta  procuro comprar los dos tipos de pimientos, verdes y rojos, por motivos puramente cromáticos, pero podéis optar solo por uno de ellos como es lógico, el que más os guste o el que os resulte más fácil de encontrar en el mercado.
Para comenzar con la preparación primero retiramos el rabito y vaciamos las semillas del interior de los pimientos, luego los lavamos bien bajo el grifo del agua fría para evitar posibles restos de pesticidas y los reservamos en un recipiente alto y estrecho, como por ejemplo un vaso de tubo, para que cuando los rellenemos no se caiga el relleno.
Aparte pelamos las patatas y las cortamos en cubitos pequeños, y picamos la cebolla, después cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen extra, y  freímos en  él las patatas y la cebolla.
Mientras batimos en un cuenco los huevos, y cuando las patatas y la cebolla estén hechas las retiramos de la sartén con la ayuda de una espumadera para retirar el exceso de aceite, las añadimos al cuenco de los huevos, salamos y mezclamos todo bien.
A continuación  rellenamos cada pimiento con esta mezcla, y cuando estén todos, ponemos de nuevo al fuego la sartén que utilizamos para freír las patatas y la cebolla, echamos más  aceite si hiciera falta, y luego con una espátula se cubre la base de los pimientos por donde hemos introducido el relleno, le damos la vuelta en la sartén sobre el aceite caliente con cuidado de que no se desparrame el interior, y dejamos que se cuaje el huevo por esa zona durante unos minutos manteniendo el pimiento en vertical, y luego los doramos bien por todos lados, sin que no se nos quemen, para que se hagan los pimientos por toda la superficie, y cuaje la tortilla en su interior. Cuando vayan estando los retiramos a una fuente sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite, y después los cortamos en rodajas y los colocamos en la fuente de servir. Nada más por hoy, nos vemos en unos días, espero que en unas circunstancias más alegres.
Un beso a tod@s!!!

lunes, 15 de mayo de 2017

Costilla fresca de cerdo con patatas

A pesar de estar ya a mediados de mayo, estos días de atrás hizo un tiempo bastante desapacible con temperaturas más bajas de lo que sería de esperar para esta época del año, así que cuando en el supermercado he visto que tenían la costilla fresca de cerdo de oferta, no dudé en comprarla para preparar este rico plato que hoy os presento, el guiso de costillas con patatas, el cual llevaba mucho tiempo sin hacer y ya me apetecía.
Tengo que reconocer que soy un poco especial con las comidas, a veces me paso largas temporadas sin cocinar un plato en concreto, y luego de repente un buen día lo hago, y después durante un tiempo lo repito con frecuencia, hasta que me “harto” de nuevo por otra larga temporada. ¿os pasa lo mismo a vosotros...? En fin, el caso es que lo hice la semana pasada, y ya estoy deseando repetirlo ;-)
El guiso de costilla fresca con patatas es un plato tradicional que se elabora en la mayoría de hogares, y aunque en cada uno le aportan su toque personal, siempre sale rico a pesar de utilizar ingredientes muy humildes que están al alcance de cualquiera.
Aparte de rico,  es muy completo y nutritivo porque aporta proteínas, carbohidratos y un bajo contenido en grasas, aunque para eso debemos procurar escoger costilla magra y luego en casa  le eliminamos  bien el exceso de la misma.
Os dejo ya la receta
Ingredientes (para 3 personas):
-500gr de costilla fresca de cerdo
-6 patatas medianas
-3 dientes de ajo
-1 cebolla
-1/2 pimiento rojo
-1/2 pimiento verde
-3 zanahorias
-1 tomate maduro
-1 puñado de guisantes
-1 vaso de vino blanco
- 1 cucharada de pulpa de pimiento choricero
-aceite de oliva virgen extra
-sal
-pimienta
-1 hoja de laurel seco
-agua
Preparación:
Cuando compréis la costilla pedidle al carnicero que os la corte en trozos no muy grandes. Luego en casa la salpimentáis. Yo utilizo un bote que contiene 5 tipos de pimientas y lleva molinillo incorporado, de ese modo se mantiene mejor el aroma.
Después se dora en una olla en la que habremos puesto aceite de oliva virgen extra hasta cubrir la base. Cuando la costilla esté dorada añadimos la hoja de laurel, los pimientos cortados en trozos pequeños y las zanahorias cortadas en rodajas. Rehogamos todo junto durante unos minutos y luego añadimos la cebolla y los ajos ambos bien picados, mezclamos todo y dejamos que se hagan unos minutos más, a continuación echamos el tomate picado (si no tenéis podéis usar 2 cucharadas soperas de tomate triturado). Dejamos que se haga todo junto hasta que el líquido que suelta el tomate se haya consumido y en ese momento echamos el vaso de vino blanco, continuamos cocinando el conjunto hasta que reduzca el líquido del vino y se evapore el alcohol. En ese momento echamos la pulpa del pimiento choricero (si no tenéis utilizad una cucharada rasa de  pimentón de la Vera), rehogamos todo unos minutos más y por último añadimos las patatas cortadas en trozos pequeños. Para cortarlas utilizad un cuchillo y procurad  no llegar al final con el corte, sino que a mitad, hacéis palanca con el cuchillo y  las cascáis para que de ese modo suelten más almidón al cocerse, y la salsa del guiso quede más espesa. 
Junto con las patatas añadid los guisantes, cubrid con agua del grifo,  y cuando el conjunto final esté bien cocido, rectificáis de sal y retiráis del fuego. Lo dejáis reposar unos diez minutos con la olla cerrada para que se asienten los sabores, y después ya podéis servirlo y degustar este delicioso plato. 
Pues ésta ha sido la propuesta de hoy. Espero que fuera de vuestro agrado. Nos vemos dentro de unos días con una nueva receta. Os espero!!!
Mientras os deseo a todos una feliz semana

lunes, 8 de mayo de 2017

Rosquillas de San Isidro (tontas y listas)

Como lo prometido es deuda, aquí me tenéis con la receta de las rosquillas de San Isidro. Estas rosquillas las hay de cuatro tipos: las listas, las tontas, las de Santa Clara y las francesas. En esta ocasión os traigo las dos primeras, las listas y las tontas, que son quizás las más populares. Las otras dos quedan para una futura entrada.
Todas ellas parten de la misma base, solo se diferencian en la cobertura. Las tontas no llevan ninguna, simplemente se pincelan con una yema de huevo antes de ir al horno y nada más. Las listas llevan una cobertura a base de clara de huevo, azúcar glass y zumo de limón. Las de Santa Clara van cubiertas de un merengue seco, y las francesas se cubren con un rebozado de granillo de almendra.
La festividad de San Isidro Labrador, se celebra dentro de unos días, concretamente el 15 de mayo de cada año. Cuenta la leyenda que el Santo hizo brotar un manantial de agua golpeando una roca con su vara, y en ese lugar, en el barrio de Carabanchel, se levantó una ermita, a la que todos los años se acercan muchos madrileños a cumplir con la tradición de beber el agua de la fuente a la que atribuyen efectos curativos, y a merendar en la pradera degustando entre otros productos típicos las famosas rosquillas del Santo. Francisco de Goya, en el año 1788, inmortalizó esta tradición, en el cuadro “La pradera de San Isidro” (Museo del Prado. Madrid)
El origen de estas ricas rosquillas con aroma de anís, se atribuye a una famosa rosquillera llamada Tía Javiera, al parecer sus rosquillas tenían mucho éxito, lo cual propició que otros vendedores las pusiesen a la venta en sus tenderetes, utilizando como reclamo un falso parentesco con la Tía Javiera.
Al margen de leyendas y anécdotas, lo que es un hecho es que en el mes de mayo en Madrid estas rosquillas adornan los escaparates de todas las pastelerías. Pero no hace falta ir a Madrid para degustarlas, son muy fáciles de hacer, y las podéis preparar en casa sin ningún problema. Si os animáis os dejo la receta a continuación.
Ingredientes:
Para la masa de las rosquillas
-100gr de aceite de oliva suave
-180gr de azúcar
-3 huevos
-400gr de harina de repostería
-1 sobre de levadura Royal
-1 pizca de sal
-la piel de un limón (solo la parte amarilla, sin nada de pieles blancas)
-50gr de licor de anís
-2 cucharaditas de anís en grano
Para pintar las tontas
-1 yema de huevo
Para el glaseado de las listas
-1 clara de huevo
-1 cucharadita de licor de anís
-1 pizca de sal
-6 gotas de zumo de limón
-250gr de azúcar glass
Preparación:
En primer lugar ponemos una sartén al fuego y echamos el aceite de oliva y la piel de limón bien lavada bajo el grifo para eliminar posibles restos de pesticidas. Cuando la piel del limón empiece a dorarse retiramos del fuego, colamos el aceite y lo reservamos.
Aparte en otra sartén echamos los granos de anís y los tostamos moviéndolos constantemente para que no se quemen. Cuando estén, los echamos en un mortero, los trituramos lo más fino posible, y reservamos también.
Por otro lado empezamos a preparar la masa de las rosquillas, para ello batimos en un cuenco los huevos. Cuando estén espumosos añadimos la mitad del aceite frito (utilizamos para la masa 50 gr., los otros 50gr. los reservamos), el anís en grano triturado, el licor de anís, el azúcar y la sal. Mezclamos bien y luego vamos añadiendo la harina poco a poco. Cuando hayamos añadido un poco de harina, echamos el sobre de levadura, y continuamos añadiendo la harina restante sin dejar de remover. Primero nos podemos ayudar de un batidor de varillas, y ya al final utilizaremos las manos hasta obtener una masa homogénea y manejable. Ya os advierto que queda una masa suave que tiende a pegarse a las manos, y para evitarlo os aconsejo mojarlas en el aceite restante.
Cuando la masa esté preparada, la pasamos a otro cuenco untado con parte del aceite reservado y tapada con papel film y la dejamos reposar en el frigorífico durante una hora aproximadamente.
Finalmente se precalienta el horno a 200º y mientras hacemos las rosquillas tomando pequeñas porciones de masa con las manos untadas en el aceite reservado, formamos una bola con cada una de ellas, las aplastamos un poco, y con los dedos índice y pulgar hacemos un hueco en el centro para darle forma de rosquilla.
A medida que vamos haciendo las rosquillas, las vamos colocando en una bandeja de horno, sobre papel sulfurizado, y cuando estén todas hechas, la mitad de ellas (las tontas) las pincelamos con la yema de huevo. Dejamos reposar unos diez minutos más, y volvemos a pincelarlas de nuevo, luego las horneamos (yo en mi horno en la tercera ranura empezando por abajo) hasta que estén doradas por arriba. En ese momento las retiramos del horno y las dejamos sobre una rejilla para que enfríen. Cuando estén frías las tontas ya estarán listas para guardarlas en una lata donde se guardan en perfecto estado durante días. En cuanto a las listas tenemos que preparar un glaseado para bañarlas en él, pare ello batimos la clara de huevo ligeramente, añadimos la cucharadita de licor de anís, las 6 gotas de zumo de limón y la sal. Mezclamos bien y luego vamos añadiendo el azúcar glas poco a poco sin dejar de remover. Finalmente bañamos la otra mitad de las rosquillas por la parte de arriba en esta glasa, las volvemos a colocar en la rejilla hasta que la glasa esté seca, y ya tenemos las rosquillas listas finalizadas para guardarlas en la lata junto a las tontas.
Estas rosquillas también las podéis preparar en la thermomix, de esta manera os ahorráis bastante trabajo, pare ello los pasos a seguir son los siguientes.
1-El primer paso de calentar el aceite y aromatizarlo con la cáscara de limón, así como tostar los anises os aconsejo hacerlo de la forma tradicional, para ello seguís las instrucciones de los dos primeros párrafos de esta receta.
2-Echamos en el vaso de la thermomix 50 gr de aceite aromatizado, los anises triturados, el licor de anís, el azúcar y los huevos y programamos 15 segundos /velocidad 4
3-Agregamos la sal, la harina y la levadura y programamos 3 minutos /velocidad espiga
4-Retiramos la masa del vaso y la colocamos en un bol engrasado con parte del aceite restante. Tapamos con papel film, y dejamos reposar en el frigorífico durante una hora aproximadamente.
5-A partir de aquí se sigue con el proceso igual que por el método tradicional.
Espero que la receta de hoy os haya gustado, y si os animáis a ponerla en práctica mejor, porque estas tradiciones gastronómicas nunca se deberían perder. Yo pese a no vivir en Madrid hace ya unos años que en el mes de mayo preparo estas rosquillas, y espero seguir haciéndolo muchos años más, porque en el desayuno, con un descafeinado con leche están deliciosas ;)
Como ayer fue el día de la madre, con vuestro permiso, esta receta se la dedico a la mía. Espero poder celebrar muchos días más esta festividad con ella a mi lado y en un estado de salud aceptable. Te quiero mucho mamá!!!

domingo, 30 de abril de 2017

Pincho de morcilla y huevo de codorniz

Para despedir el mes de abril y dar la bienvenida al mes de mayo, el mes de las flores, las comuniones, y de un montón de festividades patronales y fiestas gastronómicas, he elegido una receta de lo más sencilla: el pincho de morcilla con huevo de codorniz.
Se trata de un pincho que cualquiera puede hacer en su casa, no se necesita ninguna experiencia en temas culinarios, simplemente necesitáis una sartén y comprar los ingredientes que además de económicos son fáciles de encontrar, pues cualquier tienda de ultramarinos los tiene.
La morcilla que he utilizado en este ocasión es la morcilla de Burgos, aunque otras veces también he empleado la morcilla de cebolla, que le sienta igualmente de maravilla por el toque dulce que le aporta la cebolla.
Si algún día invitáis a alguien a casa y queréis preparar un picoteo sin complicaros mucho la vida, este pincho, acompañado de otros (en próximas entradas os subiré más recetas de pinchos sencillos a la par que exquisitos) o por sí solo, es una opción ideal. Os dejo la receta por si os animáis.
Ingredientes:
-12 rodajas de morcilla (de Burgos o de cebolla)
-12 huevos de codorniz
-1 barra de pan
-pimentón picante
-aceite de oliva
-sal
- 3 ó 4 tomates rama
Preparación:
Cortamos la barra de pan en rodajas de unos 4 ó 5 cm. de grosor, las tostamos en el tostador o en una sartén antiadherente, las untamos con unos tomates rama cortados por la mitad y reservamos.
En otra sartén echamos unas gotas de aceite de oliva virgen extra y doramos un poco las rodajas de morcilla de Burgos por ambos lados, luego colocamos cada una de ellas sobre cada tostada de pan que teníamos reservado.
Por último freímos los huevos de codorniz en una sartén con aceite de oliva virgen extra, cuando veamos que la clara está bien cuajada y la yema aun líquida en su interior, escurrimos bien y colocamos sobre la rodaja de morcilla, por último espolvoreamos sal y un poco de pimentón picante sobre los huevos, y listos para servir a los comensales.
Si veis que antes de terminar de preparar los últimos pinchos, los primeros ya se han enfriado, le podéis dar uno ó dos minutos de grill en el horno, pero en ese caso cuando vayáis a freír los huevos, tan pronto como la clara de huevo se haya cuajado los retiráis de la sartén, porque después en el horno se terminarán de hacer.
Como veis más fácil imposible, así que no hay excusa para no prepararlos.
Y por hoy me despido, dentro de unos días vendré con una nueva receta que hace tiempo que tengo pendiente de publicar pero he esperado al mes de mayo para hacerlo, porque se trata de las rosquillas de San Isidro, y como sabéis esta festividad se celebra el 15 de mayo, entre otros muchos sitios en Madrid, de donde son típicas estas rosquillas de las que os hablo, de manera que si os interesa la receta estad atentos.
Os espero. Mientras que seáis muy felices. 

viernes, 21 de abril de 2017

Mermelada de fresas

Hola de nuevo a todos. Después de unos días de descanso y relax y ausente del blog, vuelvo con una receta de fresas: la mermelada de fresas, porque a estas alturas ya han bajado bastante de precio y es el momento ideal para elaborar esta rica mermelada, para lo cual se necesitan los siguientes 
Ingredientes:
-1kg de fresas (bien lavadas y desprovistas del pedúnculo)
-650gr. de azúcar
-zumo de medio limón
Preparación:
Lo primero es lavar muy bien las fresas bajo el grifo del agua fría para eliminar posibles restos de pesticida, y luego se les corta el pedúnculo, se trocean y se echan en una olla junto con el azúcar. Se dejan macerando durante unas horas en la nevera. En mi caso suelo dejarlas toda una noche, y al día siguiente por la mañana pongo la olla a fuego medio, durante  30 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando.
Pasado ese tiempo, con la fruta ya totalmente cocida,  la trituro con la batidora, añado el zumo de medio limón, y pongo de nuevo al fuego hasta que adquiere la consistencia deseada. Cuanto más larga sea la cocción más irá reduciendo y por tanto espesando.
En caliente es más complicado comprobar qué consistencia tiene, por lo que el truco para no pasarnos con la cocción, es coger un cucharada y echarla en un plato, cuando enfríe vemos como queda y si nos parece que está aun muy líquida se deja un poco más al fuego.
Cuando esté en el punto de consistencia deseado, apagamos el fuego, y en caliente echamos la mermelada en botes de cristal que habremos esterilizado previamente (botes y tapas) poniéndolos a hervir durante unos veinte minutos en agua y luego secándolos cuidadosamente. También sirve lavarlos en el lavavajillas.
Una vez que tengamos los frascos llenos, los cerramos bien, los hervimos en una olla durante 15 minutos, transcurrido ese tiempo los retiramos y los dejamos boca abajo hasta que enfríen, de esa manera hacen el vacío, y ya quedan listos para ponerles una etiqueta con el nombre del producto y la fecha de envasado, y guardarlos en la despensa, donde se conservan durante muchísimo tiempo, permitiéndonos así disfrutar de nuestra fruta preferida fuera de temporada.
La mermelada sale también muy rica si la preparáis en la thermomix y os ahorra mucho trabajo y tiempo, en ese caso debéis utilizar los siguientes ingredientes por cada tanda que preparéis
-500gr de fresas bien lavadas y sin pedúnculo
-30gr de zumo de limón
-325gr de azúcar
Y los pasos a seguir para su preparación son los siguientes:
1- Ponemos en el  vaso el azúcar, el zumo de limón  y la fruta troceada y trituramos 10 seg./ velocidad 6
2- Programamos 35min./115º/velocidad 1 y colocamos el cubilete del revés y encima de éste el cestillo, también del revés para asegurarnos que no salpique.
3- Comprobamos le punto de cocción de la mermelada y si no tiene aun la consistencia deseada programamos 10min./115º/velocidad 1, después cuando esté en el punto optimo procedemos a envasarla como se ha descrito más arriba.
Espero que os haya gustado la receta y que os animéis a ponerla en práctica. Es muy fácil y el resultado merece totalmente la pena, pues no tiene nada que ver con las mermeladas industriales. Por las mañanas una capa de esta mermelada sobre unas tostadas de pan untadas con mantequilla son una auténtica delicia. 
Nada más por hoy. Solo daros las gracias como siempre por seguirme. Nos vemos dentro de unos días. Sed muy felices!!!

martes, 11 de abril de 2017

Monas de Pascua 2017

Metidos de lleno en Semana Santa, con el bacalao, las torrijas y los buñuelos como protagonistas indiscutibles en la mesa,  tenemos que ir pensando ya en la Pascua, porque para el próximo domingo  es Domingo de Resurrección, y en muchos lugares existe la tradición de que los padrinos le regalen a los ahijados la conocida como Mona de Pascua. La que se prepara en la zona donde yo vivo, es un pan dulce, similar al Roscón de Reyes, y adornado con anises de colores además de algún otro elemento típico de estas fechas, como las plumas, los pollitos, huevos, conejos, etc.  Estas monas tradicionales conviven con las de chocolate, que estos días visten los escaparates de todas las pastelerías, para deleite de los transeúntes. Algunas son verdaderas obras de arte.
La Mona que os presento hoy es muy similar a la que hice el año pasado, con la salvedad de que ésta lleva masa madre, y para la decoración en esta ocasión he utilizado además de anises de colores, un huevo kinder que he introducido en el interior de la Mona cuando le di forma, luego al levar la masa, el huevo se quedó adherido a ella, y para evitar que el chocolate se derritiese durante el horneado, le puse por encima un trozo de papel de aluminio doblado tres veces sobre sí mismo, y de esta manera sale intacto. Después cuando saquemos la mona del horno, y esté totalmente fría ya podemos manipularlo sin que se deforme.
Antiguamente los huevos que se introducían en este tipo de monas tradicionales, eran huevos de gallina cocidos y pintados, pero yo he optado por los huevos de chocolate kinder, porque por lo general a la mayoría de los niños les gusta el chocolate, y además como estos huevos tienen sorpresas en su interior, constituyen un aliciente más para ellos.
Os dejo ya con la receta por si os animáis a prepararla.
Ingredientes:
Para la masa madre
-80gr de leche entera
-10gr de levadura fresca de panadería
-1 cucharadita de azúcar
-130gr de harina de fuerza
Para la masa
-150gr de azúcar
-ralladura de 1 naranja
-ralladura de ½ limón
-70gr de leche
-unas gotas de esencia de anís
-70gr de manteca cocida de vaca
-2 huevos
-15gr de levadura fresca de panadería
-450gr de harina de fuerza
-1 pizca de sal
Preparación:
Yo he utilizado la panificadora para amasar estas monas, pero también podéis utilizar la thermomix,  más abajo os pondré los pasos a seguir si utilizáis ese robot.
En la panificadora hacemos primero la masa madre, para ello echamos todos los ingredientes en la cubeta, iniciamos el programa de amasado que en mi máquina es el nº 11 y tiene una duración de 20 minutos, y una vez finalizado formamos una bola con la masa, la ponemos en un cuenco grande cubierto con papel film o tapado con un paño de cocina, y esperamos a que doble el volumen.
Cuando la masa madre haya levado, proseguimos con la elaboración de las monas, para ello echamos en la cubeta de la panificadora todos los ingredientes en el siguiente orden: los huevos, la leche, la manteca de vaca, el azúcar, la ralladura de naranja y de limón, unas gotitas de esencia de anís, la sal, la harina y la levadura de panadería desmenuzada con las manos, iniciamos de nuevo el programa de amasado, cuando termine desenchufamos la panificadora y dejamos que la masa repose 10 minutos dentro de la cubeta, luego enchufamos de nuevo la máquina, seleccionamos nuevamente el programa de amasado y cuando finalice dejamos reposar de nuevo la masa durante 10 minutos. Después la sacamos de la cubeta la echamos en la encimera engrasada en aceite para que no se pegue, y la dividimos en 4 porciones iguales. Con cada una de ellas  hacemos diferentes formas: redondas, alargadas, con formas de animales como por ejemplo cocodrilos, etc. A medida que las vamos haciendo las colocamos en la bandeja del horno sobre papel sulfurizado, ponemos en cada una un huevo kinder y esperamos a que de  nuevo doblen el volumen. Por último las pincelamos con huevo batido, espolvoreamos por encima anises de colores, y las llevamos al horno en la parte central, con calor abajo, durante 20-25 minutos, a 150º hasta que las monas cojan un bonito color dorado. En ese momento sacamos del horno, y dejamos enfriar sobre una rejilla. Finalmente cuando estén totalmente frías, las envolvemos en papel de polipropileno transparente o con motivos de pascua, atamos con unas lazadas, y listas para regalar.
Si las queréis preparar en la thermomix, los paso a seguir son los siguientes:
1-Ponemos todos los ingredientes de la masa madre en el vaso y mezclamos 15seg/velocidad 4. Retiramos la masa del vaso, formamos con ella una bola, la ponemos en un cuenco grande cubierto con papel film o tapado con un paño de cocina, y esperamos a que doble el volumen
2-Cuando la masa madre haya doblado el volumen, ponemos en el vaso de la thermomix el azúcar junto con 8 tiras de piel de naranja y 4 tiras de piel de limón, ambas sin nada de parte blanca, y pulverizamos programando 30seg/velocidad 10.
(Si utilizamos la thermomix en lugar de utilizar la ralladura de naranja y de limón, utilizamos tiras de la cáscara de la naranja y del limón, desprovistas de pieles blancas, y la propia máquina las pulveriza,  aromatizando con ello  el azúcar)
3-Con la espátula bajamos los ingredientes hacia el fondo del vaso, añadimos la leche, la manteca de vaca, la esencia de anís, los huevos, la levadura, la harina de fuerza, la sal y la masa madre reservada. Mezclamos 30seg /velocidad 6, y masamos 3 minutos. Dejamos reposar dentro del vaso durante 1 hora aproximadamente.
4-Bajamos la masa con la espátula y volvemos a amasar 1 minuto. Luego retiramos la mezcla a la encimera previamente engrasada, y la dividimos en 4 porciones iguales. Con cada una de ellas  hacemos diferentes formas: redondas, alargadas, con formas de animales como por ejemplo cocodrilos, etc. A medida que las vamos haciendo las colocamos en la bandeja del horno sobre papel sulfurizado, ponemos en cada una un huevo kinder y esperamos a que de  nuevo doblen el volumen. Por último las pincelamos con huevo batido, espolvoreamos por encima anises de colores, y las llevamos al horno en la parte central, con calor abajo, durante 20-25 minutos, a 150º hasta que las monas cojan un bonito color dorado. En ese momento sacamos del horno, y dejamos enfriar sobre una rejilla. Finalmente cuando estén totalmente frías, las envolvemos en papel de polipropileno transparente o con motivos de pascua, atamos con unas lazadas, y listas para regalar.
Espero que os hayan gustado, y si os animáis a prepararlas en casa, os dejo unas fotos para que veáis el resultado final, por si os puede aportar alguna idea.
Una de las monas, presentada en papel de polipropileno decorado y lazada de rafia
Dos nuevas monas, presentadas en papel de polipropileno decorado y lazada múltiple
Chuches para acompañar a las monas, presentados en bolsa con motivos de Pascua.
Termino por esta ocasión. Nos vemos dentro de unos días, mientras desearos que disfrutéis de estos días de fiesta y celebración.

martes, 4 de abril de 2017

Potaje de vigilia

Finalizada la caja de antibióticos, con mi garganta ya por fin recuperada, y en espera de que esta vez sea de dura, porque con la primavera  plenamente instalada y la llegada del buen tiempo, no apetece estar tomando cosas calientes a todas horas. Además ahora que está la Semana Santa a la vuelta de la esquina, me apetece participar de las tradiciones propias de estas fechas, que en lo que a gastronomía se refiere pasa por las famosas torrijas en todas sus versiones, y el plato que hoy os presento: el potaje de vigilia.
Este potaje se servía los viernes de Cuaresma en nuestro país por la prohibición religiosa de comer carne en este período. Fruto de esa prohibición surgió este plato tan arraigado en nuestra cultura gastronómica, que tiene como ingredientes estrella el bacalao, los garbanzos y la verdura, generalmente espinacas aunque también hay quien emplea acelgas.
Es por tanto un plato muy completo desde el punto de vista nutricional, reúne hidratos de carbono, fibra vegetal, proteínas y vitaminas del grupo B y C.
Además de sano, de sabor está riquísimo, y su elaboración es muy sencilla. Para empezar necesitáis los siguientes
Ingredientes
-400gr. de bacalao desalado y desmenuzado
-500gr. de garbanzos cocidos
-400gr de espinacas frescas
-1 cebolla
-3 dientes de ajo
-120gr. de aceite de oliva virgen extra
-1 cucharada de pimentón dulce
-1 litro de agua
-1 hoja de laurel
-3 huevos duros
-1 rebanada de pan del día anterior
-sal
Preparación:
Yo en esta ocasión he utilizado garbanzos cocidos, para abreviar un poco el tiempo. Si hacéis lo mismo y los vais a emplear cocidos, le escurrimos bien el agua del bote, los lavamos bajo el grifo del agua fría y reservamos.
Si preferís utilizar garbanzos secos tendréis que dejarlos a remojo la noche anterior. Para ello se echan en un cuenco grande, se cubren con agua y se le añade una cucharadita de bicarbonato. Al día siguiente los lavamos bien y retiramos aquellos que estén estropeados si los hubiera.
Seguidamente los cocinamos, poniéndolos en una olla cubiertos de agua fría, durante 1 hora y media desde que levanten el hervor. Transcurrido ese tiempo, y con los garbanzos ya cocidos, proseguimos con la elaboración de la receta. Si utilizamos los garbanzos cocidos nos ahorramos este paso, y directamente ponemos una olla con 1 litro de agua al fuego hasta que levante el hervor.
Aparte cocemos los huevos en un cazo con agua hirviendo durante diez minutos, luego los retiramos y cuando estén fríos le sacamos la cáscara y reservamos.
Mientras se cuecen los huevos vamos preparando un sofrito. Para ello picamos dos dientes de ajo y la cebolla. A continuación ponemos una sartén al fuego con el aceite de oliva virgen extra, añadimos la hoja de laurel y la cebolla picada, cuando ésta coja un color transparente añadimos los dos ajos picados, rehogamos un par de minutos más, y después apartamos la sartén del fuego, añadimos el pimentón dulce y mezclamos bien. Después añadimos este sofrito a la olla en la que hemos cocido los garbanzos, o la olla que tiene el litro de agua hirviendo, añadimos también el bacalao previamente desalado y desmenuzado y las espinacas cortadas en trozos. Éstas últimas las añadimos en varias tandas (para que vayan reduciendo el volumen porque sino todas de una vez no cabrían). Por último si empleamos garbazos ya cocidos los añadimos también en este momento. Dejamos que se cueza todo el conjunto durante unos 15 minutos, y mientras en una sartén preparamos el toque final, para ello cubrimos el fondo de la misma con aceite de oliva virgen extra y doramos en él el ajo restante, cuando empiece a dorarse echamos una rebanada de pan duro, y lo freímos primero por un lado y luego por el otro, después retiramos la rebanada de pan y el ajo a un mortero, añadimos los huevos cocidos y picados y hacemos un majado que añadiremos al potaje cuando las espinacas y el bacalao estén cocidos, removemos bien y dejamos reposar una media hora antes de servir para que se asienten los sabores, y listo para disfrutar del plato estrella de estas fechas. Podéis decorar con un huevo duro cortado longitudinalmente.
Este plato también lo podéis preparar en la thermomix, de ese modo se simplifica mucho más el proceso, y sale también un potaje realmente rico. Así ya no tenéis excusa para no prepararlo ^-^. Os doy los pasos a seguir.
1- Cocemos los huevos en un cazo con agua durante 10 minutos, luego los retiramos, dejamos enfriar, retiramos la cáscara y reservamos.
2- Ponemos la cebolla cortada en 4 trozos, y los ajos cortados por la mitad eliminando la germinación central y programamos 5 segundos/velocidad 4
3-Freímos 12 minutos/120º/velocidad cuchara
4-Añadimos el pimentón, 80gr de garbanzos cocidos, 10 gr. de agua, y programamos 15 segundos /velocidad 6
5-Bajamos los restos con la espátula
6-Añadimos el resto del agua, las espinacas frescas cortadas en trozos, la hoja de laurel y un poco de sal y programamos 20 minutos/100º/velocidad cuchara. Este paso se reduce en tiempo si optáis por utilizar espinacas congeladas. En ese caso tendréis que descongelarlas previamente, y luego programáis 6 minutos/100º/velocidad cuchara.
7-Añadimos los garbanzos restantes y el bacalao y programamos 10minutos/100º/Giro inverso/Velocidad cuchara
8-Rectificamos de sal si fuese necesario
9-Vertemos el potaje en  una sopera, picamos los huevos duros que teníamos reservados, y los echamos por encima.
10-Dejamos que el potaje repose unos minutos con la sopera tapada antes de llevarlo a la mesa y disfrutar de un plato lleno de sabor y tradición.
Deciros que si hacéis este plato en la thermomix no váis a necesitar la rebanada de pan, porque no empleamos majado, el propio robot elabora una especie de puré cuando en el paso 4 añadimos 80gr de garbanzos cocidos. Tampoco reservamos un ajo para majar en el mortero como se hace por el método tradicional, sino que añadimos  desde un principio los tres ajos juntos.
Nada más por hoy, solo espero haberme explicado bien y que os animéis a prepar en casa un plato tan rico y tradicional como éste. 
Por último, como hoy es un día tristemente señalado para mí, porque hace 16 años que nos dejó mi padre, permitidme que esta receta se la dedique a él. ¡Te quiero papá!
Nos vemos en unos días. Besos a tod@s


domingo, 26 de marzo de 2017

Tarta de zanahoria (Carrot Cake)

Después de unos días ausente por un dolor de garganta, que aun no ha remitido del todo pero espero que pronto lo haga, os traigo un pastel muy conocido, el carrot cake, o tarta de zanahoria.
Era la primera vez que elaboraba esta receta en casa, y la cogí prestada de un blog que sigo desde hace tiempo, se denomina recetas con encanto, su autora es María Jesús, y os recomiendo que le echéis un vistazo porque tiene cosas muy interesantes.
Este pastel lo había comido más de una vez fuera de casa,  pero no me terminaba de convencer, digamos que no me enamoraba, sin embargo como María Jesús hablaba maravillas de él, decidí probar a ver qué tal, y he de deciros que aunque me gustó más que los que había comido hasta entonces, aun no ha terminado de enamorarme, sin embargo en casa tuvo mucho éxito, a mí pareja le encantó, y eso que él odia las zanahorias, dice que ha comido tantas de pequeño que no las soporta.
Yo partía de una premisa, y era que lo que a mí no me gustaba no le podía  gustar a nadie, y por lo tanto no iba a publicar en el blog una receta que al probarla no me convenciese del todo, pero qué tontería, para gustos pintan colores, así que como mi  premisa era falsa, os dejo la receta para que la probéis si os animáis.
He seguido la receta de María Jesús con la salvedad de que le añadí media cucharadita de jengibre molido (que su receta no lleva), y reduje la cantidad de canela a la mitad, en vez de echarle 1 cucharadita le puse media, además aumenté un poco la cantidad de mantequilla de la cobertura, en vez de 30gr como le puso ella, yo le puse el doble, 60gr.
Os dejo ya con mi receta
Ingredientes:
-75gr de pasa sultanas
-zumo de 1 naranja
-170gr de harina bizcochona (la que lleva levadura)
-1/2 cucharadita de canela molida
-1/2 cucharadita de nuez moscada
-1/2 cucharadita de jengibre molido
-150gr de azúcar moreno
-3 huevos
-170ml de aceite de girasol
-125gr de zanahoria pelada y picada
-45gr de nueces picadas
Para la cobertura
-200gr de queso de untar tipo philadelphia
-60gr de mantequilla reblandecida
-100gr de azúcar glass
-1/2 cucharadita de esencia de vainilla
Preparación:
Ponemos a remojo en el zumo de naranja las uvas pasas, y dejamos que se empapen toda la noche. Si este paso lo queréis hacer en el momento, calentáis el zumo en un cazo, añadís las uvas y reserváis, y mientras se enfría continuáis con la elaboración de la receta.
Otro paso previo es encender el horno a 180º, engrasar y enharinar el molde elegido para hornear el bizcocho de zanahoria, y tamizar la harina.
Después empezamos con la elaboración propiamente dicha, para ello agregamos los huevos y el azúcar al bol de la batidora y se bate muy bien, a continuación añadimos poco a poco el aceite y continuamos batiendo. Posteriormente añadimos la mezcla de especias,volvemos a mezclar, y luego echamos la harina poco a poco y vamos integrando con movimientos envolventes.
Por último vertemos la mezcla en el molde, repartimos uniformemente, y llevamos al horno durante aproximadamente 45 minutos, comprobando con un palillo, hasta que éste salga limpio.
Cuando esté el bizcocho hecho, sacamos del horno, colocamos el molde sobre una rejilla para que circule el aire por abajo, y cuando esté frío desmoldamos.
Mientras el bizcocho enfría preparamos la cobertura de queso, para ello echamos en el bol de la batidora el queso y batimos hasta que quede una crema blanda y esponjosa, luego incorporamos la mantequilla, el azúcar glass y la esencia de vainilla, y mezclamos bien.
Finalmente cubrimos el bizcocho con esta cobertura, decoramos a nuestro gusto, y listo para servir. Como es un postre bastante especiado, me pareció que combinaba muy bien con un té, y fue con lo que lo acompañé en esta ocasión ;)
Y nada más por hoy, gracias por leerme, y a mis blogs amigos pediros disculpas por mi ausencia de estos días, pronto pasaré de visita por vuestras cocinas porque siempre son una fuente de inspiración.
Un beso a tod@s

viernes, 17 de marzo de 2017

Callos con garbanzos


Antes de que venga el calor, que ya estamos a las puertas de la primavera, os traigo un plato de cuchara, de esos que apetecen cuando hace frío, aunque aquí en Galicia tienen tal aceptación, que en los bares los ponen de tapa durante todo el año. La mayoría los ponen los domingos, o algún día especial. En mi tierra por ejemplo, se celebra un mercadillo todos los miércoles, y en casi todos los bares de la zona ponen ese día una tapa de callos con garbanzos
Este es un plato que me trae muchos recuerdos de la infancia, de cuando los preparaba mi madre para los días de fiesta, porque era un plato que no se consumía un día de diario, sino con motivo de alguna celebración. Éstos de la foto los hice hace un par de semanas, un sábado que vinieron a comer a casa unos primos, y como ya hacía tiempo que no los preparaba les tocó el turno ese día, además tenía una bolsa de garbanzos ecológicos de la localidad zamorana de Fuentesaúco, que había traído de un viaje por esas tierras y estaba próxima a caducar, lo cual ayudó bastante a decantarme por este plato y no otro, y la verdad es que me encantó el resultado. Son unos garbanzos que no se deshacen con la cocción, y además tienen una textura suave y mantecosa muy agradable al paladar. Sin duda, después de probar éstos no compraré otros. Os los recomiendo totalmente.
Si os animáis a preparar en casa este delicioso plato, típico de la gastronomía gallega, vais a necesitar los siguientes
Ingredientes:
-1kg de garbanzos
-1kg de callos
-1kg de pata de ternera
-2 patas de cerdo saladas
-2 chorizos
-1 trozo de panceta curada en el punto de sal
-1 cebolla
-3 dientes de ajo
-zumo de 1 limón
-cominos
-azafrán
-pimentón dulce
-pimentón picante
-sal
-aceite de oliva
-pan rallado
Preparación:
En primer lugar cuando vayáis a la carnicería, pedidle al carnicero que os trocee las patas de cerdo y la de ternera. Luego ya en casa con una cuchilla de afeitar que no haya sido usada, le sacáis restos de pelos que puedan traer, algo que por otro lado ocurre con frecuencia, y luego es muy desagradable encontrarse en el plato trozos de carne con pelos, y obviamente optar por desecharlos es una pena porque es una carne muy rica, tanto la pata de cerdo como la de ternera, además no la regalan, hay que pagarla :)
Luego la noche anterior dejamos los garbanzos a remojo en un recipiente con abundante agua. Y las patas de cerdo en otro recipiente también con agua para que se desalen. Por su parte los callos primero los troceamos y luego junto con la pata de ternera , los lavamos bien bajo el grifo y los dejamos asimismo cubiertos de agua en la olla en la cual los vamos a cocinar, y le añadimos el zumo de 1 limón.
Al día siguiente por la mañana, escurrimos el agua a la olla que contiene los callos y la pata de ternera, añadimos a esa olla las patas de cerdo que dejamos a desalar el día anterior, cubrimos todo de agua (solamente con que cubra es suficiente, no pongáis agua en exceso, en todo caso es mejor luego añadirle si hiciese falta), añadimos también una cebolla cortada por la mitad, 1 cucharada sopera de cominos, y unas hebras de azafrán, y ponemos al fuego. Cuando levante el hervor, bajamos la intensidad del fuego, y dejamos que se vaya cociendo la carne a fuego medio durante 90 minutos, Transcurrido ese tiempo, añadimos los garbanzos que teníamos a remojo bien escurridos, la panceta cortada en trozos, y los chorizos cortados en rodajas, y subimos el fuego hasta que levante de nuevo el hervor, después volvemos a bajar el fuego de intensidad y seguimos con la cocción otros 90 minutos aproximadamente.
Un poco antes ponemos una sartén pequeña al fuego, cubrimos la base con un buen aceite de oliva virgen extra, y añadimos los ajos cortados por la mitad. Cuando los ajos estén dorados, retiramos la sartén del fuego, sacamos los ajos y los desechamos, porque no los necesitamos para nada, solo los utilizamos para aromatizar el aceite, y añadimos una cucharada sopera de pimentón dulce al aceite de la sartén y una cucharadita de las del café de pimentón picante, mezclamos bien y ponemos de nuevo al fuego, añadimos dos cucharones del líquido de la cocción de los garbanzos (el equivalente a un vaso) y una cucharada sopera de pan rallado, removemos todo bien, y echamos el contenido de la sartén a la olla, mezclando bien todos los ingredientes con una espátula de madera. Probamos de sal y rectificamos si fuera necesario, miramos también si tanto la carne como los garbanzos están cocidos, y si es así, apagamos el fuego y dejamos reposar al menos 30 minutos antes de servir para que se asienten los sabores, y si fuera el caso de que todavía no estuvieran cocidos continuamos con la cocción unos minutos más.
Bueno, pues así es como hago yo los callos con garbanzos, un plato muy típico en Galicia, que como veis es muy fácil de preparar, solo se necesita tiempo, pero no es nada laborioso, de manera que los que nunca los habéis probado, os animo a que los preparéis, ya veréis como os van a encantar. 
por hoy me despido. Nos vemos en unos días. Besos

lunes, 13 de marzo de 2017

Buñuelos de calabaza

Estamos casi a mediados de marzo, la primavera ya está a la vuelta de la esquina, y los valencianos están ya inmersos en sus fiestas, con su mascletà diaria que tiene lugar todos los días desde el 1 al 19 de marzo, día en que concluyen los actos festivos con la cremá de los monumentos falleros.
Desde el punto de vista gastronómico, si con algo asociamos la fiesta de las fallas valencianas es con los bunyols de carabassa (buñuelos de calabaza). Lo típico es acompañarlos de un buen tazón de chocolate caliente, aunque solos están igual de ricos, tanto que es imposible comer solo uno y parar.
En Valencia, los buñuelos de calabaza no solo los encontraréis durante las fiestas de las fallas, sino que hay establecimientos, denominados buñolerías, que los preparan a lo largo de todo el año.
Si os apetece probar esta delicia sin necesidad de tener que viajar a Valencia, os dejo la receta a continuación, para que la hagáis en vuestra casa, pues no tiene la más mínima dificultad.
En mi caso he utilizado una rosquillera de plástico (os la muestro en la foto, la mía es de la marca Ibili), porque estos buñuelos llevan un agujero en el centro, que las personas que tienen práctica lo realizan con las manos, cogiendo un poco de masa con la mano izquierda, luego aprietan el puño, y el montículo de masa que asoma, lo recogen con la otra mano previamente mojada en agua, y luego presionando el dedo índice contra el pulgar, realizan el agujero y acto seguido dejan caer el buñuelo en el aceite. Así explicado parece muy complicado, pero si vierais con qué rapidez lo hacen pareciera que estas personas están dotadas de un don innato. Realmente solo es cuestión de práctica, pero como yo no la tengo, y además no me gusta nada la idea de embadurnarme las manos, utilizo la rosquillera, así aparte de no ensuciar las manos, queda un agujero perfecto y similar en todos los buñuelos, además sin ningún esfuerzo.
Paso ya a detallaros lo que necesitáis para hacer estos deliciosos buñuelos
Ingredientes:
-500gr de pulpa de calabaza asada
-25gr de levadura prensada de panadería
-325gr de harina de trigo de fuerza
-250gr de leche entera
-1 pizca de sal (muy poca)
-aceite de girasol para freír ( sirve de oliva suave)
-azúcar para espolvorear por encima
Preparación:
En primer lugar hay que asar la calabaza. Yo en esta ocasión he utilizado una calabaza cacahuete(cucurbita moschata) y primero hay que lavarla bien bajo el grifo de agua fría, luego la cortamos en rodajas un poco gruesas y las ponemos en la bandeja del horno, a 180º con calor arriba y abajo, y dejamos que se ase  por espacio de una hora aproximadamente. Cuando veamos que ya está asada, la retiramos a una fuente, y una vez fría le sacamos la cáscara y las semillas, y apartamos 500gr de pulpa, la cual reducimos a puré aplastándola con un tenedor.
Una vez asada la calabaza el siguiente paso es preparar la masa de los buñuelos, para ello templamos la leche (ojo, tiene que estar tibia, no sirve caliente) y diluimos en ella la levadura.
Aparte en un bol grade mezclamos la harina, la levadura diluida en la leche, agregamos una pica de sal, y amasamos hasta que obtengamos una mezcla homogénea. Por último añadimos el puré de calabaza asada y mezclamos bien hasta conseguir una masa homogénea. El resultado final será una masa de color anaranjado, y de poca consistencia. Dicho en otras palabras, os quedará una masa imposible de manejar con las manos, pero no os preocupéis, es así como tiene que quedar. Cuando estén bien mezclados todos los ingredientes, tapamos el bol con un paño de cocina, y lo dejamos reposar en un lugar templado, alejado de corrientes de aire, durante al menos 1 hora para que leve.
Una vez que la masa ha levado, ponemos al fuego una sartén honda, echamos abundante aceite en ella, y mientras se va calentando llenamos de masa la rosquillera. Cuando veamos que el aceite está bien caliente pero sin llegar a humear, vamos echando los buñuelos, dorándolos primero por un lado y luego por el otro, y luego los retiramos a un plato sobre papel absorbente, y cuando hayamos terminado con todos, los rebozamos en azúcar y los pasamos a una fuente de servir.
Los que tengáis thermomix también podéis hacer la masa de los buñuelos en ella, en ese caso los pasos a seguir son los siguientes:
1-Ponemos en el vaso los trozos de calabaza asada y trituramos 15 seg./velocidad 5. Retiramos y reservamos.
(Este paso lo podemos ahorrar, si aplastamos bien la calabaza con un tenedor)
2-Vertemos en el vaso la leche y la levadura y mezclamos 10seg./velocidad 4
3-Agregamos la harina y la sal y mezclamos 10 seg./velocidad 5, y masamos 1 minuto.
4-Añadimos al vaso la pulpa de calabaza triturada que teníamos reservada y amasamos 30 seg. Después pasamos la masa a un bol, la cubrimos con papel film, y dejamos reposar durante al menos 1 hora. A partir de aquí se procede de igual manera que si hiciéramos la masa a mano, por el método tradicional.
Recién hechos y con un chocolate caliente como acompañamiento están verdaderamente deliciosos, luego con el paso de las horas, ocurre como con todas las masas que llevan levadura fresca, que pierden bastante, pero es difícil que eso ocurra porque con lo ricos que están casi siempre dejan el plato limpio ;)
Nada más por hoy, a los que sois de Valencia desearos que disfrutéis mucho de las fiestas, y los demás, os animo a que probéis a hacer estos ricos buñuelos en casa, veréis cómo os van a encantar.
Y por hoy termino, nos vemos en unos días. Os espero!!!

viernes, 3 de marzo de 2017

Arroz con leche

Los que me conocéis ya sabéis que me gusta mucho la cocina tradicional, así que la receta de hoy no hace falta que os diga que es de mis favoritas.
Cuando como fuera de casa y llega la hora de los postres, si hay arroz con leche es raro que no lo elija, porque sé que a mal que esté siempre me va a gustar...,bueno para ser exactos casi siempre, porque en una ocasión me lo sirvieron caliente, y así como que no, jeje… Esto me ocurrió el año pasado en Asturias, pero afortunadamente no todo ha sido negativo en este aspecto, porque en este mismo viaje por tierras asturianas he tomado el mejor arroz con leche que había probado nunca hasta entonces. La gran diferencia respecto al que yo conocía, es que llevaba azúcar caramelizado por encima como si se tratase de una crema catalana, y sinceramente le sienta de maravilla. Bien fresquito, y con esa capa de caramelo crujiente en la superficie es una pura delicia.
De vuelta a casa tras ese viaje, investigué un poco por internet, y me he enterado que en Asturias es típico que lo sirvan así. Además le añaden algo de mantequilla y en algunos casos un poco de anís. Yo lo hice así la primera vez y aunque me gustó el resultado, prefiero el arroz con leche que conocía de siempre, con la salvedad de que ahora a algunos cuencos le caramelizo la superficie, y a otros les espolvoreo canela molida por encima como hacía antes, así probamos las dos versiones.
Si os animáis a prepararlo en casa necesitáis los siguientes
Ingredientes:
-1 litro de leche entera
-110gr de arroz (mejor arroz bomba)
-cáscara de un limón
-1 rama de canela
-3 cucharadas de azúcar blanco
Para decorar
-canela molida
-azúcar moreno
Preparación:
Lo primero es lavar concienzudamente el limón bajo el grifo del agua fría, para eliminar cualquier posible resto de pesticida. Luego en un cazo vertemos un litro de leche, añadimos la rama de canela y la cáscara de limón, procurando que no lleve nada de la parte blanca, porque le daría un gusto amargo.
Cuando levante el hervor lo apartamos del fuego y dejamos en infusión durante unos 15 minutos.
Seguidamente colamos la leche para otro recipiente para retirar la corteza de limón y la canela en rama, y lo ponemos de nuevo al fuego (si vais a utilizar el mismo cazo con el que se hirvió la leche anteriormente, que no se os olvide lavarlo primero, sino la leche se pegará a las paredes y la base del recipiente, llegando incluso a quemarse, con el riesgo que eso supone, pues echaría todo a perder).
Cuando comience nuevamente a hervir, echamos el arroz, removemos bien y bajamos el fuego al mínimo, y dejamos cocer por espacio de una hora, removiendo a cada rato. Cuando haya pasado la hora de cocción, el arroz ya tendrá un aspecto cremoso, es el momento de añadirle las 3 cucharadas de azúcar blanco (es una cantidad aproximada, podéis añadirle más o menos, según gustos), removéis bien, y retiráis del fuego.
Una vez que esté frío se vierte en cuencos individuales y los guardamos en el frigorífico hasta el momento de servir. (Os recomiendo que selléis los cuencos con papel film, para evitar que cojan olores de otros alimentos que haya en la nevera, y podáis luego disfrutar de un bocado sublime)
Cuando sea el momento de servir a la mesa, tenéis dos posibilidades: o bien le espolvoreáis canela molida por encima (versión tradicional), o bien esparcimos azúcar moreno sobre la superficie y lo quemamos con un soplete de cocina (versión asturiana)
De cualquiera de las formas está rico, pero si nunca habéis probado a caramelizar la superficie os recomiendo absolutamente que lo hagáis, os va a encantar seguro.
Nada más por hoy, nos vemos en unos días con nueva receta y nuevas anécdotas. Os espero!!!


sábado, 25 de febrero de 2017

"Filloas" de Carnaval

Como lo prometido es deuda, os traigo la receta típica por excelencia de los carnavales en Galicia: las filloas.
He de deciros antes de nada que no hay una única receta de filloas, ocurre como con la “bica”, un bizcocho típico de algunos pueblos de Galicia. Cada pueblo tiene la suya con sus particularidades que la diferencia de las otras, y así tenemos la bica de Trives que lleva masa madre, la bica de Laza que lleva nata y claras de huevo pero no yemas, la de Castro Caldelas, la torta de Guitiriz que incluye entre sus ingredientes la harina de maíz, etc. Pues con las filloas ocurre lo mismo, en algunos lugares le añaden caldo hecho con carne salada de cerdo, en otros utilizan agua, y hay pueblos que añaden la sangre de la matanza del cerdo, de manera que yo os pongo la receta de las filloas saladas (porque también hay la versión dulce pero esa queda para otra ocasión) que se hacen en la zona donde vivo.
Estas filloas las hacemos en un aparato que se llama “filloeira”, porque lo normal es que una vez puestos en faena se haga una cantidad considerable, y en la sartén llevaría mucho tiempo. Hay filloeiras que permiten hacer 7 a la vez, y conozco gente que atiende a dos filloieras a un tiempo, de manera que salen 14 filloas de cada vez, pero yo reconozco que cuando las hacía me costaba lo suyo dar hecho con una filloeira de 7.
Digo cuando las hacía, porque hace años que no las hago. Siendo una adolescente, de unos 13 ó 14 años, empecé a hacer las filloas y así seguí hasta que empecé a trabajar. Entonces pasó a encargare mi madre de nuevo de hacer las filloas cuando llegaban los carnavales, pero desgraciadamente ahora por problemas de salud no puede hacerlas, y yo tampoco dispongo de tiempo, de modo que siempre hay algún familiar o alguna vecina generosa que nos las trae en esta época del año.
Estas filloas saladas se consumen como acompañamiento del cocido, y en casa nos gustan mucho con chicharrones. Pese a ser filloas saladas también hay quien en vez de tomarlas con productos cárnicos, prefiere echarles miel por encima o azúcar. Al hacer gran cantidad no se consumen todas en el momento, pero se pueden guardar en el frigorífico durante días y luego se recalientan en la sartén. De hecho a mí es así como más me gustan. Recién salidas de la filloiera también están ricas, pero personalmente las prefiero recalentadas. Se pueden recalentar estiradas tal como salen de la filloeira, o bien envueltas en forma de canutillo, eso al gusto de cada uno.
Si os animáis a hacerlas, y queréis guardar en el frigorífico las que os sobren, tened la precaución de esperar a que estén totalmente frías, y después la trasladáis a otro plato, separándolas todas una a una, porque sino después no se despegan unas de otras.
Y después de estos consejos os dejo con la receta.
Ingredientes:
-5 litros de agua
-500gr de carne salada de cerdo que contenga hueso
-1.150gr de harina de trigo
-10 huevos
-1 trozo de tocino para engrasar la filloeira
Preparación:
En primer lugar tenemos que hacer el caldo, para ello ponemos una olla grande con agua la fuego y añadimos un trozo de carne salada de cerdo de unos 500gr aproximadamente, que lleve algo de hueso, y lo dejamos hervir durante unos 90 minutos aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, retiramos la carne, rectificamos el caldo de sal si fuese necesario, y esperamos a que enfríe (yo lo hacía siempre la víspera).
El siguiente paso es preparar el “amoado”. Se llama así a la masa semilíquida que se utiliza para hacer las filloas. Para ello primero tamizamos la harina, y batimos los huevos. Luego añadimos los huevos batidos al caldo, y seguidamente añadimos la harina. Mezclamos bien y dejamos reposar 30 minutos.
Después le encendemos el fuego a la filloeira, los que no tengáis ponéis al fuego una sartén antiadherente, cuando estén caliente clavamos un trozo de tocino en un tenedor y untamos con él la sartén o filloeira según el caso. Seguidamente echamos un poco de masa o amoado, dejamos que vaya escurriendo hasta que cubra toda la superficie de la filloeira (normalmente las filloeiras se sitúan sobre un trípode que regula la altura de las patas para que la filloiera quede inclinada, y el amoado de las filloas escurra y nos quede así una filloa lo más fina posible). Si utilizáis sartén echáis un poco de amado en el centro de la misma, luego giramos la sartén para que el amado se reparta bien por toda la base, y cuando veamos que los bordes de la filloa se separan, le damos la vuelta, y luego cuando estén hechas por este lado, las vamos retirando a un plato. 
Obviamente la cantidad de los ingredientes está pensada para utilizar la filloeira, si utilizáis una sartén, debéis reducir considerablemente y de manera proporcional las cantidades, sino os llevaría muchísimo tiempo acabar con todo el amoado, y aunque es divertido hacer filloas, todo exceso termina cansando ;)
Un último detalle que sé que no os va gustar, y es que la cantidad de harina es aproximada, pues no todos los tipos de harina se comportan igual, de manera que cuando el amoado tenga una cierta consistencia podéis ir probando y luego le añadís una pizca más si fuese necesario. Es preferible quedarse corto e ir añadiendo poco a poco más harina, que pasarse. 
Nada más. Nos vemos en unos días con una nueva receta, mientras disfrutad mucho del carnaval!!!